Black Mirror

Pese a tener muy pocos capítulos, Black Mirror es sin duda una de mis series favoritas de los últimos tiempos. Crada por el genial Charlie Brooker, cada episodio contiene una fabula autoconclusiva que intenta hacernos refexionar sobre el uso (o abuso) de la tecnología, las redes sociales, la meta-vida en los entornos virtuales, etc…

Como en todas las cosas, hay historias que me gustan más y otras que me gustan menos, pero en general todas son muy buenas y, quizá su mejor cualidad, es que ganan con el revisionado. Su peor cualidad es, sin duda, la facilidad con la que un spoiler te destroza un capítulo. Para disfrutarlos de verdad es necesario empezar a verlo sin idea de lo que nos vamos a encontrar, con la mente abierta y dejando que nos arrastre poco a poco a una suspensión total y absoluta de la realidad.

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